¿Cómo pasar a tu bebé dormido del portabebé a la cuna sin que se despierte?
Tu bebé se ha quedado profundamente dormido en el portabebé, a mi ese momento me encantaba.
Respira con calma, tiene el cuerpo completamente relajado y parece que nada podría despertarlo.
Intentas dejarlo en la cuna y, justo cuando separas tus manos… abre los ojos y empieza a llorar.
Con mis hijos prefería meterles en la cama y ofrecerles el pecho si se despertaban e intentar dormirles otra vez.
Pero muchas familias prefieren que duerman en la cuna.
Cuando tu bebé duerme sobre ti siente tu calor, tu olor, el movimiento de tu cuerpo y el contacto constante.
Al dejarlo en la cuna, todas esas sensaciones cambian de repente. Por eso algunos bebés detectan rápidamente la separación y se despiertan.

Los bebés necesitan contacto
Durante los primeros meses, el contacto no es un capricho ni una mala costumbre.
Estar cerca de ti proporciona seguridad y ayuda a tu bebé a regularse, es lo natural pero insisten desde afuera que tenerlo cerca no les ayudará.
Pasarlo a la cuna no significa que quieras separarte de él antes de tiempo.
A veces necesitas descansar, ducharte, comer o simplemente cambiar de postura.
Puedes intentarlo con tranquilidad, sabiendo que habrá ocasiones en las que funcione y otras en las que tu bebé necesite continuar un poco más sobre ti.
Cada bebé es diferente y no existe una técnica infalible, pero estos pasos pueden facilitar la transición.

1. Espera a que alcance un sueño más profundo
No tengas prisa por sacarlo del portabebé en cuanto cierre los ojos. Si acaba de dormirse, probablemente todavía se encuentre en una fase de sueño ligero.
Espera unos minutos y observa:
- Su respiración es tranquila y regular.
- Sus manos están abiertas.
- Los brazos y las piernas se sienten relajados.
- Su rostro ya no hace pequeños gestos.
- No reacciona ante movimientos suaves.
Estas señales pueden indicar que se encuentra en un sueño más profundo y que será más fácil moverlo.

2. Prepara la cuna antes de comenzar
Tenlo todo preparado para no realizar movimientos innecesarios mientras sostienes a tu bebé.
Puedes templar previamente la cuna colocando durante unos minutos una bolsita de semillas calentada en el microondas. Esto ayuda a que el cambio desde el calor de tu cuerpo al colchón no sea tan brusco.
Retira siempre la bolsita antes de acostar al bebé y comprueba con tu mano que el colchón esté solo ligeramente templado, nunca caliente. La bolsa no debe permanecer dentro de la cuna junto al bebé.
Para dormir, colócalo siempre boca arriba, sobre un colchón firme y completamente plano.
La cuna debe estar despejada, sin almohadas, protectores, peluches, cojines ni elementos sueltos que puedan cubrir su cara.

3. Mantén a tu bebé cerca de tu cuerpo
Antes de abrir el portabebé, sujeta bien su cabeza, su espalda y su culete.
Inclínate hacia la cuna manteniéndolo pegado a tu pecho durante el mayor tiempo posible. Si lo separas de golpe y queda suspendido en el aire, puede notar inmediatamente el cambio y sobresaltarse.
Muévete despacio, sin giros bruscos y evitando hablar en ese momento.
4. Apoya primero el culete
En lugar de dejar primero la cabeza, prueba a apoyar suavemente el culete y después la espalda. La cabeza será la última parte en descansar sobre el colchón.
Este movimiento progresivo puede reducir la sensación de caída que hace que muchos bebés abran los brazos y se despierten sobresaltados.
Recuerda colocar finalmente a tu bebé boca arriba.

5. Retira el portabebé muy lentamente
Una vez que esté apoyado, no retires de golpe el tejido o el panel.
Afloja y aparta cada parte poco a poco, comprobando que nada quede debajo de su cuerpo ni alrededor de su cara. Durante todo el proceso, mantén una mano sobre su pecho o su abdomen y la otra cerca de su cabeza.
Cuando hayas retirado completamente el portabebé, espera unos segundos antes de separar tus manos.
6. Conserva el contacto unos instantes
Aunque ya esté en la cuna, tu mano, tu olor y tu presencia le siguen indicando que estás cerca.
Puedes dejar una mano suavemente sobre su pecho durante unos segundos y retirarla poco a poco. Si se mueve, detente, mantén el contacto y espera a que vuelva a relajarse antes de continuar.
¿Y si se despierta?
Si abre los ojos o empieza a llorar, no significa que hayas fracasado. Quizá todavía no estaba preparado para separarse o simplemente necesitaba más contacto en ese momento.
Puedes cogerlo, calmarlo y volver a intentarlo más adelante. También puedes decidir que esa siesta continúe en el portabebé, siempre vigilando que vaya bien colocado, con la cara visible y las vías respiratorias despejadas.
Conocer estos pequeños trucos ayuda, pero la práctica y la observación de tu propio bebé son las que te permitirán descubrir cuál es el mejor momento y qué movimientos acepta mejor.
Soy Alicia Orce, asesora de porteo y responsable de Yo Porteo, Tú Porteas. Si quieres aprender a colocar correctamente a tu bebé, elegir un portabebé adecuado o revisar el que ya utilizas, puedes escribirme. Te acompañaré para que porteéis con seguridad, comodidad y confianza.
¿Tu bebé también abre los ojos justo cuando intentas dejarlo en la cuna?


