Síndrome de Raynaud y Agitación en el amamantamiento.

Nunca me planteé un fin, un destete y en noviembre del 2013 parecía que había llegado el momento.

Pasé muchísimo frío en un parque mientras mis hijos jugaban, y cogí frío en el pecho, pasados unos días me dí cuenta que no era una mastitis, que algo le pasaba a mi pecho y que cada vez que mi hijo mamaba me dolía horrores, era cómo si me estuvieran clavando agujas.

Recurrí con diversas matronas y me confirmaron que era Síndrome de Raynaud.

https://www.youtube.com/watch?v=6Gyn7-rcn4U

Me dijeron que tomara una medicación determinada que opté por no tomarla.

Así que seguí aguantando el dolor, me decía a mi misma que por culpa de haber cogido frío no iba a destetar a mi hijo de tan sólo 22 meses, me negaba, lo peor eran los chillidos de dolor cada vez que mamaba, y mi niño sin entender que hacía mal,  “si mamaba como siempre”.

Al producir menos leche por el Síndrome de Raynaud me bajó la menstruación tras 30 meses sin ella.

Di con una solución me di masajes con aceite de oliva y todo volvió a la normalidad pude seguir amamantando a mi hijo, que me funcionara a mi no significa que le valga a todo el mundo.

Pero tres meses después me dijo “mamá tu leche sabe mal” y pensé “estoy embarazada“.

Y así fue, enseguida me di cuenta que había llegado el final de la lactancia y no quería, parece que todo iba en  contra nuestra.

Hacia el sexto mes de embarazo surgió en mi un rechazo hacia continuar con la lactancia lo que se llama  Agitación del Amamantamiento.

http://www.bebesymas.com/lactancia/la-agitacion-del-amamantamiento-cuando-la-madre-siente-rechazo-por-el-nino-que-mama

Surge un NO continuo, y el niño insiste, llora, la pide, y le das teta pero cuando sientes esta agitación mientras das el pecho sólo deseas que termine de mamar, que no quieres  dar el pecho más, que  duele, que te molesta, que necesitas ayuda que te aparten a tu hijo de la teta, las palabras son dichas una y otra vez ” mamá ya no tiene leche“, ” a mamá le duele no te quiero dar más“, “lo siento mucho“, pero sus lloros y peticiones se hacen más acuciantes pidiendo más teta, ya que cuando negamos algo más se desea.

Pasé al plan B, el padre, los cuentos, la distracción, además del cambio de sabor producía menos y al cabo de dos meses mi hijo ya no tomaba teta.

Sólo cuando la veía pedía acariciarla, besarla, o apoyar su cabeza sobre mi pecho.

Y nació Sofía y me sentí aliviada de no dar pecho a mi segundo hijo, pues aunque en un principio no me importaba darle a los dos a la vez, una vez que tenía a mi hija conmigo y siendo tan difícil el destete prefería que hubiera sido así.

Cuando escribí al principio de la entrada que me ha costado tanto escribir , es porque deseaba un final, sin embargo ahora mi hijo quiere ser otra vez bebe como su hermana, a veces quiere ser mayor como su hermano.

Ahora sólo desea TETA, “NO ves mamá que soy pequeño, que necesito teta para poder crecer”.

Y pienso dentro de mi pues la verdad tiene razón el pequeño, y sé que la teta es buenísima pero no lo deseo, no quiero darle.

Le he dado en alguna ocasión y no me gusta, porque no quiere escuchar un “No, ya vale”, porque la quiere toda para él, al igual que compite con el mayor en comerse el bocadillo más grande, lo está haciendo igual con la pequeña, se que dar teta a otro favorece que se produzca más, que no aparezcan grietas,  además de otros beneficios afectivos, pero lo siento me sigue incomodando.

Y en estos días vuelvo a esconderme para dar la teta porque su deseo le lleva a quitarsela a la pequeña, trato de no dormir con él porque cuando se despierta llora suplicándome teta, y me siento mal por no dársela, pero mi NO interno es superior.

Dentro de unos quince días hará tres años, le pregunté:

 ” Que deseas para tu cumpleaños”

“Mamá quiero TETA”.

 

En el 2016 mi hijo siguió tomando teta muy esporádicamente y solamente una milésima de segundo. 

Pasaron los días y cada vez tomaba menos días, llegando un día que dejó de tomar y ya no se ha vuelto a acordar de tomar.